11 Oct

Somos la combinación de las cinco personas con quien pasamos más tiempo

 

 

Hace poco me llamó una amiga y compañera y me contó que había una teoría que decía que nos convertimos en una combinación de las cinco personas con las que pasamos más tiempo (yo soy una de “sus cinco”).  Me resultó muy interesante y me puse a investigar un poco sobre ello.

La frase es de Jim Rohn, un famoso empresario y orador motivacional estadounidense. Según Rohn, se puede saber el estado de salud general de alguien, su actitud ante la vida e incluso su nivel de ingresos, observando a las cinco personas con las que comparte su vida. Porque con el paso del tiempo, vamos adoptando los hábitos de quienes forman nuestro círculo de referencia, nos planteamos metas similares a las de ellos y, poco a poco, nos vamos pareciendo más y más a ellos.

Qué os parece, ¿creéis que es verdad? En la adolescencia parece claro que nuestro grupo de amigos nos influencia muchísimo. Recuerda los amigos que tenías cuando eras adolescente y cómo eras tú por aquel entonces. Probablemente te gustaba el mismo tipo de música que a tus amigos, teníais aficiones en común, ibais a los mismos sitios, y sus planes de futuro eran similares a los tuyos. Por eso los padres siempre se preocupan de quiénes son los amigos de sus hijos.

Se supone que al llegar a la madurez dejamos de ser tan susceptibles a la influencia de los otros, pero, ¿es esto cierto? ¿Hasta qué punto nos influencian las personas con las que nos relacionamos a diario, sean familiares, compañeros de trabajo o amigos?

Al fin y al cabo, somos animales sociales, nos vamos construyendo y reconstruyendo en el vivir con los otros. Si pasamos mucho tiempo con personas que mantienen una actitud negativa ante la vida, que se pasan el día quejándose, pero no hacen mucho por cambiar su situación, por ejemplo, es fácil que nos contagiemos de esa forma de hablar y actuar. Y como consecuencia no veamos otras formas alternativas de hacer las cosas…

Y lo contrario también sucede, qué bonito es tener a personas luminosas en tu vida, que sólo estando en ella, parece que todo se vuelve más sencillo. Algunas personas te contagian su entusiasmo, te inspiran a esforzarte más, a proponerte metas más altas, a no conformarte.

Alguna de las mejores decisiones que he tomado, como iniciar mi formación en coaching, lo he hecho por escuchar a las personas adecuadas.

En sus conferencias, Rohn invitaba a su audiencia a preguntarse: “Quiénes son esas cinco personas para ti? ¿les admiras? ¿Qué te están aportando? ¿cómo es su vida?”

A continuación, proponía tres formas de actuar. En caso de que alguien cercano a nosotros no estuviera en sintonía con nuestros valores y objetivos vitales, proponía disociarse de esa persona, dejar de pasar tiempo con ella, o, una asociación limitada, verla menos a menudo.

En el caso de personas que valoramos que nos aportan mucho, proponía una asociación amplia, pasar más tiempo con ellas. Dando un paso más, podemos incluir aquí a personas de las que quizás ahora no estemos muy cerca y sin embargo creamos que podrían aportarnos cosas maravillosas, el objetivo sería en este caso, aumentar la cantidad o la calidad del tiempo que pasamos junto a ellas.

Yo no creo que tengamos que dejar necesariamente atrás a alguien querido porque sea pesimista o tenga un discurso victimista, pero sí me parece sano pararse a reflexionar y no dejar que personas que actúan así influyan en tu motivación, no confundir, en definitiva, su camino con el tuyo.

Ser conscientes de lo mucho que nos influye nuestro entorno se vuelve más importante si nos encontramos en un momento de cambio personal o profesional, cambios que, de hecho, suelen ir unidos. Si te vas a lanzar a nuevos retos, rodearte de buenos compañeros de viaje te proporciona el estímulo y el apoyo que todos necesitamos para salir de nuestra zona de confort.

En el plano profesional, buscar uno o varios mentores te ayudará a acercarte más a tus objetivos. Está demostrado que observar a expertos haciendo algo, si ya tenemos un cierto nivel de competencia, mejora nuestras habilidades es esa área.

La teoría se aplica en las dos direcciones, si nos paramos a pensar, ¿qué tipo de influencia estoy siendo yo para las personas que me rodean? ¿Hacia dónde les lleva pasar tiempo conmigo? ¿Valoro sus logros, su actitud, su ser?

Tú puedes convertirte en la influencia positiva de los que te rodean, en la persona que inspire a los demás a convertirse en la mejor versión de sí mismos. Está en tu mano.

 

María Ordax. Coach Integral. Equipo ECOI Bilbao

Leave a Comment